Quistes de Conductos Parauretrales o de Skene en Neonatos femeninos: Cómo tratarlos

Artículo De:

S. Khope

R. G. Chodankar

N. Phaldesai

Resumen

Los quistes que surgen de los conductos de Skene son infrecuentes y se presentan como masas interlabiales en neonatos femeninos. Se desconoce la etiología precisa de los quistes parauretrales. Presentamos dos de estos casos con el tratamiento, el seguimiento a largo plazo y la revisión de la literatura. Las características clínicas características diferencian esto de otras causas de masas interlabiales en neonatos. La escisión parcial con marsupialización es el método de elección para evitar la recurrencia y prevenir la estenosis meatal.

Introducción:

Los quistes de los conductos de Skene surgen de la obstrucción de los conductos glandulares o de la degeneración quística de los restos embrionarios de las glándulas parauretrales. Embriológicamente consideradas como las homólogas femeninas rudimentarias de la próstata, estas glándulas se vacían en el vestíbulo vaginal cerca del meato uretral, dos de las cuales más grandes se conocen como conductos de Skene. Entre otras causas, estos quistes son raros en recién nacidos y se presentan como masas interlabiales que ocurren una vez en 2074 nacimientos femeninos.

Reportes de casos:

Caso 1: Un neonato femenino de quince días de edad fue referido para masa en el meato uretral. La masa era de 8 mm x 10 mm de tamaño desplazando el meato uretral inferiormente (Figura 1) y contenía material blanco. No hubo evidencia de obstrucción de la salida urinaria. La recuperación completa siguió a la escisión parcial y la marsupialización. El examen histopatológico de la pared del quiste mostró revestimiento epitelial de transición. Nueve años después, el niño está bien.

Caso 2: Una recién nacida de seis días de edad fue referida a masa interlabial desde su nacimiento. La masa ovoide era de 8 mm x 6 mm desplazando el meato uretral por encima con contenido blanco lechoso. No hubo otros hallazgos anormales. (Figura 2). Como en el caso anterior, la pared del quiste estaba revestida por epitelio de transición. La recuperación completa siguió a la escisión parcial y la marsupialización. Tres años después, el niño está bien y no ha vuelto a aparecer.

Discusión:

Alexander Johnston Chalmers Skene, en 1880, describió el desarrollo de glándulas parauretrales a partir de bolsas de la uretra durante el tercer mes de gestación. Los conductos se abren justo dentro del meato uretral secretando un material mucoide con estimulación sexual que, con poca frecuencia en las recién nacidas, responde al estrógeno materno. Aunque es inusual en cualquier grupo de edad, el quiste del conducto de Skene que se presenta en el período del recién nacido es poco frecuente.

La obstrucción de los conductos de Skene como resultado de infección o inflamación, o degeneración quística de los restos embrionarios de las glándulas parauretrales, se ha postulado como etiología probable de estos quistes. La masa interlabial en recién nacidos femeninos es causada por una variedad de lesiones que incluyen quiste del conducto Gardner, quiste del conducto mulleriano, prolapso uretral, sarcoma botryoides de la vagina, ureterocoele ectópico prolapso, condiloma, pólipo uretral, lipoma congénito y prolapso vaginal.

El aspecto histológico del epitelio del quiste identifica su origen embriológico. La vagina se deriva del conducto paramesonéfrico (Mulleriano), el conducto mesonéfrico (Wolffiano) y el seno urogenital. Los quistes vaginales están revestidos con epitelio escamoso estratificado, si se originan en el conducto mulleriano. Los quistes derivados de conductos mesonéfricos persistentes (de Gartner) están revestidos de epitelio cuboidal. Encontrar un epitelio de transición en la pared del quiste confirmará que el origen está en el tracto urinario, ya que la pared vaginal distal, los conductos de Skene, las glándulas parauretrales y la uretra se derivan del seno urogenital.

La ubicación en relación con la uretra mediante una simple inspección del vestíbulo, el desplazamiento del meato uretral por la masa y un quiste que contiene líquido lechoso son los hallazgos clínicos característicos del quiste del conducto skeno y no requieren una evaluación urológica completa.

No parece haber consenso en cuanto a la modalidad de tratamiento, que varía desde la aspiración, el drenaje incisional hasta la marsupialización. En raras ocasiones, pueden resolverse con el tiempo o romperse espontáneamente. El tratamiento se puede realizar bajo anestesia local con una crema tópica de lidocaína y prilocaína. La escisión parcial del quiste con marsupialización de su pared se ha propuesto como el tratamiento de elección para los quistes del conducto de Skene en recién nacidos, como se hizo en ambos casos. No ha habido recurrencia durante el seguimiento a largo plazo. En la actualidad, este enfoque parece la mejor opción.

Conclusión:

Los quistes que surgen de los conductos de Skene son masas interlabiales en neonatos femeninos. La inspección simple es adecuada para el diagnóstico. La inflamación del quiste puede causar obstrucción uretral y desviación del flujo de orina. En la actualidad, la mejor opción es la marsupialización a la pared uretral.

TC - Abr 2019 (37)

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