El picor de Willan y otras causas de prurito en ancianos

El picor en ancianos presenta un desafío diagnóstico y terapéutico. Una historia completa, una revisión de los sistemas y un examen físico son críticos para determinar su causa. El examen de la piel puede inducir a error. Con frecuencia, solo hay lesiones secundarias, cambios eczematosos, liquenificación y excoriación, que pueden diagnosticarse erróneamente como dermatitis primaria. La xerosis puede ser la causa, pero a veces es simplemente coincidencia. Si hay lesiones primarias, una biopsia de piel puede permitir un diagnóstico. Se deben considerar las causas sistémicas de picazón, como colestasis, uremia, hipertiroidismo, medicamentos o linfoma. Si la causa sigue siendo esquiva, se puede considerar la picazón idiopática de los ancianos o el llamado “prurito senil”. Sin embargo, proponemos descartar el término “prurito senil”, que puede ser ofensivo y aterrador. Proponemos reemplazarlo con “comezón de Willan”. Robert Willan (1757-1812) es honrado como uno de los fundadores de la dermatología moderna gracias a su libro Sobre Enfermedades Cutáneas y su enfoque morfológico de las enfermedades de la piel. Probablemente fue el primero en dar una buena descripción clínica de la picazón en los ancianos. El diagnóstico de la picazón de Willan debe reservarse para el prurito generalizado en ausencia de xerosis u otra causa reconocible. La fisiopatología de esta forma de prurito no se conoce bien, pero es probable que los cambios relacionados con la edad en la piel, los nervios cutáneos y otras partes del sistema nervioso desempeñen un papel. Los datos anecdóticos y limitados sugieren que la gabapentina, la estimulación de campo cutáneo, los antagonistas de la serotonina y la fototerapia ultravioleta B pueden atenuar el picor en algunos de estos pacientes.

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